lunes, 24 de diciembre de 2012

La Promesa del Atardecer

      En el bosque no existía la noche. No existía la luna y la única estrella que brillaba en el cielo era el Sol. Los árboles eran muy altos y nutridos, ya que la fotosíntesis era un proceso eterno como la mañana.

      Las aves hablaban de tierras muy lejanas en las que no existía el Sol y que eran como los árboles por dentro: oscuras y silenciosas. Tierras donde habitaban las criaturas de la noche, que los pájaros describían como demonios voraces y con instintos asesinos.

      Cierta vez, puesto que no se pueden hablar de días y noches sin que se entre en las aguas turbias del misterio del tiempo, llegó al bosque el cachorro de una criatura de la noche que se había perdido de su jauría. Su pelaje era oscuro como el más negro de los cafés y sus ojos del mismo color. Para su edad, tenía un tamaño espeluznante como el de un arbusto de moras... Aclaro: un arbusto de moras como al que estamos acostumbrados. Los arbustos de moras del bosque de la mañana son del tamaño de palmeras... de hecho, no sé por qué nosotros los llamaríamos arbustos.

      Los osos grises, los pardos y los pandas se reunieron en el salón de las secoyas a discutir sobre el destino del "pequeño" animal. 

       Lao Feng, maestro de los osos panda, estaba sentado a la punta de la mesa, en una rama gigantesca y con hojas más verdes que el jade. Por lo general, Lao Feng se mostraba como un oso sabio y justo, pero la presencia de la criatura de la noche le inquietaba y no hallaba la paz en su meditación.

—¡Hermanos osos de distintas castas, todos hijos de la Madre Tierra— introducía el anciano mamífero—; escuchadme!
—¡Le escuchamos, hermano oso!— exclamaron los demás.
—¿Usted me escucha, hermano Wilhelm?— preguntó Lao Feng al maestro de los osos grises.
—Lamentablemente— respondió con apatía.
—Con eso me basta— le dijo—. A mis orejas moteadas ha llegado el desesperado canto de las aves que han visto una mancha negra sobre nuestros verdes pastos. Un retazo de la noche se ha acostado sobre nuestro lienzo y lo ha llenado de colores oscuros...
—¿Y qué ocurre con los colores oscuros?— preguntó Wilhelm interrumpiendo.
—¡Ah! Se me olvidaba que el gris es una triste combinación entre el día y la noche— comentó Lao Feng.
—Y supongo que las manchas negras sobre tu blanco pelaje son del mismo color del Sol— agregó el oso gris.

      El panda se alzo enfurecido de su asiento con sus garras desplegadas y los ojos en llamas.

—¡Aquí no hemos venido a pelear, hermanos osos!— vociferó Amaranta, la maestra de los osos pardos.

      Una pata sobre el lomo de Lao Feng y una dulce mirada con la fuerza de un león, lograron neutralizar las intenciones del oso manchado.

—Maestro Lao Feng, continúe— le dijo—, y deje de hablar de la noche como si hablase de la muerte. Enfurecerá a la Madre Tierra.
—Está bien— decía mientras se retiraba al asiento a la punta de la mesa—. Necesitamos que alguien se encargue del cachorro de la noche hasta que sea lo suficientemente grande para volver a su hogar.
—Yo me encargaré de él y todos sus cuidados— clamó muy decidido Wilhelm.
—Entonces, está decidido. La noche se va con... el atardecer— dijo el panda.
—Me parece bien, mañana estrellada.

       Con un collar de plumas de colibrí, símbolo del presente fugaz, pero eterno, el oso gris se acercó a aquella mancha negra que era temida por Lao Feng. Colocando el abalorio en el cuello del animal, notó que los ojos de éste se abrieron y brillaron con un azul más claro que el cielo del bosque.

—La noche ha de ser un momento precioso. Algún día iremos juntos a vivirla... Lobo.

     Las plumas del collar se encendieron con todos los colores de la mañana y la promesa quedó grabada en una marca en forma de luna creciente sobre la más larga de ellas.


        La criatura de la noche, perdida bajo la mañana eterna, algún día conocerá a la penumbra... y la noche, oculta en el otro lado del universo, algún día conocerá a la criatura que se perdió de su encanto.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El Tigre con Alas de Fuego

         Luego de la muerte de su padre; Will, príncipe de los tigres, heredó el poder que pertenece a la dinastía de la familia Sorakagi. Se convirtió en el ángel de fuego. Un ángel con sangre de bestia, con el alma salvaje, con los ojos amarillos como el sol sobre la sabana y con llamas que arden con furia sobre su rayado lomo de felino.

        Ahora es el tigre con alas de fuego, una leyenda viviente. Una bestia quimérica que surca los cielos y flamante los enciende con la fuerza de las estrellas que vibran en la noche despejada. La katana que lleva en sus manos tiene en los extremos de su empuñadura pequeños detalles con la forma de las cabezas de un dragón y un tigre... espíritus del fuego eterno. 


         Con un estruendoso rugido, semejante al sonido de los truenos, clama a los cuatro vientos que sus majestuosas alas sean admiradas. Arrodillándose frente a él, los otros once ángeles observan temerosos el frenesí del rey de las bestias, el amo y maestro de los felinos, que aunque no es león, tiene una melena; una melena de dreadlocks.

— Normalmente los kemonos se tornan tan agresivos al llegar a esta fase que resulta más fácil matarlos que intentar detenerlos por otros medios— murmuró a los demás, el ángel del espacio.
— No hará falta matar —respondía el enorme tigre alado—... o por lo menos no matarme a mí.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Fuego al Infinito

Para el compañero:

      Lo que algunos creían una chispa arderá con la fuerza de mil soles. El fuego no se ha apagado, ni se apagará jamás. Mientras exista la voluntad de mantenerlo encendido, permanecerá cortando las sombras y alzándose inmenso sobre los que tuvimos la dicha de rodearlo y sentir su calor. 

     El fuego es eterno. El fuego es la determinación. El fuego es la voluntad de pararse ante la más fuerte de las tormentas y gritar que las llamas arderán hasta el fin de los tiempos. Las ganas de saltar por encima de las más altas montañas y luego querer saltar aún más. La fuerza de un toro que corre a toda velocidad hacia el infinito y el menos infinito al mismo tiempo. Un ave que vuela hacia todas las direcciones del plano cartesiano. La llama que se divide entre cero. 

     Si yo aún siento ese fuego, jamás morirá. Ni porque la lluvia lo haya apagado. Ni porque el mar se lo haya tragado. Ni porque la brisa se lo haya llevado. 

     ¡El fuego está vivo y vivirá por siempre!

viernes, 30 de noviembre de 2012

La Luna y el Lobo



Cómo cambian las cosas con la Luna Llena, Lobo,
el Cuarto Creciente es pura tensión,
cambian las cosas, querido Lobo, 
cuando se entiende al corazón. 

Parece que la mañana fue solo una transición, 
el Lobo se había olvidado de la antigua canción,
veía la noche vacía, 
y la Luna Nueva en la penumbra escondida. 

Poco a poco la Luna fue girando,
para darle a la plata su turno, 
y el tonto Lobo vio el blanco, 
sobre el oscuro cielo nocturno. 

     Al principio no comprendía, 
y su amor el Sol creía,
pero cayeron hojas sobre él, 
y así, el Lobo entendió, 
aulló lo que le gritaba su piel
y la Luna Llena lo escuchó.

Cuatro letras tiene Luna, 
cuatro letras tiene Amor, 
cuatro letras tiene Lobo,
cuatro letras las tuyas,
y cuatro letras son.

martes, 27 de noviembre de 2012

Hojas

       Tus hojas son verdes y tienen bordes amarillos como si estuviesen comenzando a transformarse por el precioso otoño. Tienen el color de la esperanza, pero esconden más que eso.

      Tus hojas son la unión del azul del mar y el amarillo del Sol... tus hojas son verde mar y el reflejo del Sol las rodea rebosando y como evaporándolas.

      Tus hojas son Art Nouveau, son fantasía, son canciones de amor, son melancolía, son belleza y sobre todo, son verdes con los bordes amarillos.

¿Cuáles hojas?
— Tus ojos. El femenino de ojo es hoja... ¿No?

    Me gustan tus hojas y verlas entrecerrándose cuando sonríes. Me gustan tus hojas cuando están mirando a mis ojos y me parece que puedo dar un vistazo a la eternidad del presente. Me gustan tus hojas cuando brillan con dulzura. Me gustan tus hojas verdes y con bordes amarillos como si estuviesen comenzando a transformarse por el precioso otoño que eres tú misma. Me gustan tus hojas...

viernes, 23 de noviembre de 2012

Lo que creo y lo que sé

     Creo que seré un poeta ahora que ando en la intensidad y los cuestionamientos y altibajos de la misma intensidad. No encuentro respuestas para mis preguntas, pero sé que temo... sé que temo, pero no sé qué temo. Creo que comienzo a dudar de mi misma incertidumbre... y me gustaría explicar por qué.

     Sé cuatro cosas con mucha seguridad: Que temo, que el silencio es mi error, que no tengo idea de cómo luchar contra mi error y la cuarta me la callo... Espero que no sea un error.

      Creo que peco de breve al escribir solo estas pocas cosas, pero temo... y el temor me hace callar. La duda me hace callar e inundarme en pensamientos. Descartes tiene razón, pero hay que trabajar demasiado para conseguir conocimiento si la duda no surge de entre los labios del pensador. 

      Sé lo que creo y creo que ella me encanta... Creo que lo sé, pero no sé... Mejor me callo, no vaya a ser que me equivoque más.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Me vestí de Noche

      Me vestí de Noche como para ir a un funeral.  
      Me vestí de Noche y me encontré en la Noche misma. 
      Me vestí de Noche para amar, pero los besos sabían a muerte. 
      Me vestí de Noche y falleció una parte de mí. 
      Me vestí de Noche para ti y me diste la espalda. 
      Me vestí de Noche para ir a mi cita contigo, pero a ti se te ocurrió ir de cuarto creciente.

    Vestido de Noche, la Luna se me mostró incompleta... y al detallarla, noté que el lado oscuro soy yo. 

      Me vestí de Noche, pero en verdad soy la Luna Nueva.
      Me vestí de Noche, pero no supe cómo abarcar el cielo.
      Me vestí de Noche creyendo que era fondo, pero soy forma.
      Me vestí de Noche y me percaté de que era muerte.
      Me vestí de Noche y creo que resucité.
      Me vestí de Noche, pero el silencio fue el único testigo. 

   Si no puedo hablar, ¡que me corten la lengua! Si soy muerte, ¡que me disparen vida en la frente! Si soy la Luna Nueva, ¡que se llene la luna! Si no soy la Noche, ¡que la Noche se apodere de mí y que por fin sea yo

domingo, 18 de noviembre de 2012

Ni en mis sueños

      Hasta en mis sueños te admiro de lejos, sonrío con tu sonrisa, me encierro en tus ojos y me pierdo en tus cabellos. Te ves preciosa, pero distante. Tan cerca, pero tan lejos. Una distancia que se mide en palabras y no en metros. Una insoportable diferencia que nos separa.

      Me pregunto si alguien habrá escrito alguna vez sobre una situación parecida: la mujer de mis sueños, que ni en mis sueños puedo abrazar. De la ilusión de un amor desconocido que parece estar en medio de una danza de ángeles que interpretan al unísono una melodía operística de "mírame, pero no me toques" y tu voz resaltando sobre la de los angelitos barítonos. Te imagino cantando en un registro único, llegando cómodamente a emitir armoniosos sonidos que no imaginaría jamás.


      Ni en mis sueños te logro hablar. Ni en mis sueños te logro tocar. Es como si estuvieras detrás de la pantalla de un televisor y yo intentara hablarte, pero para qué si no me vas a escuchar. No sé cómo serán las cosas mañana, pero por los momentos: que se disipe la noche y se oculten las estrellas. Pues, ¡al alba venceré!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Lágrimas en la Lluvia

        Los lunes la lluvia cae...  como el resto de la semana. ¿Me pregunto por qué llueve tanto en esta ciudad? "Es el calentamiento global" dice mi tía. "Eso siempre ha sido así" dice mi abuelo. "Ese seguro es el gobierno" dice el primo de mi papá. Yo creo que son todos juntos. Creo que la lluvia es un enfermedad hereditaria.

    Llovió ayer, llueve hoy, lloverá mañana. No parará de llover porque no parará de llorar. La lluvia es a veces destrucción, pero también es abundancia y fertilidad. Prefiero creer que esta lluvia nos traerá alegrías nuevas y no angustias que se evaporaron, se condensaron y volvieron a precipitarse sobre nosotros.


       Los lunes la lluvia cae... como el resto de la semana... y creo que ya sé por qué llueve tanto en esta ciudad. No es el calentamiento global... y tampoco es el gobierno. Es porque siempre hay razones para llorar... no sé si siempre las ha habido como dice mi abuelo, pero no todas las lágrimas son de tristeza; y después de la tormenta, esperamos a que nos salude el sol... o la luna.

Gracias a Joe Satriani y a Teresa Le Maitre.

viernes, 9 de noviembre de 2012

El Canto de las Aves y el Sol

      En mi vida todo lo que suena a belleza es mujer. Todo lo que me parece indescriptible de cualquier modo lo intento describir. Todo lo que creo que es mortal lo entrego a la literatura para que ella lo vuelva eterno.

—¿Qué es ese sonido tan hermoso?
—Son las aves cantando.

      Dije una vez que la literatura era un pájaro. Dije también que la voz de "mi Noelia" era como el canto de las aves. Podría pensar, entonces, que su voz es poesía. Su palabra es arte, es luz, es amor. Su voz es todo y al mismo tiempo es nada. Podría pensar que la amo, pero no lo sé.

—¿Es posible pensar tantas cosas románticas de una preciosa mujer sin siquiera conocerla?
—De que es posible; es posible, pero no creo que sea lo correcto.
—¿Y usted qué tanto sabe de amor?
—Lo mismo que usted, claro está.
—En ese caso, he de suponer que no sabemos nada... ¿Y qué es lo correcto?
—Lo correcto es lo que no es incorrecto.
—Correcto.



      El canto se escucha distante, 
y el maravilloso sol,
que es su belleza radiante, 
se va sin decirme adiós.

Las horas más sublimes han de ser,
en las que pueda oír su palabra cuando hable,
 responderle con mi voz, 
considerada académicamente como "aceptable", 
y que su piel de luna con brillo de sol,
me alumbre y me dé calor.


      En mi vida todo lo que suena a belleza es mujer. Todo lo que me parece indescriptible de cualquier modo lo intento describir. Todo lo que creo que es mortal lo entrego a la literatura para que ella lo vuelva eterno. Todo lo que quiero es amor, porque amor soy y en amor me convertiré. Todo lo que me hace falta es tu canto y tu sol; placeres para mis oídos y para mi visión. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Flor de Jazmín

      En el momento en que la flor cayó en tu jardín; la tomaste entre tus manos, percibiste su divino perfume y no la quisiste soltar... pero el viento te la arrancó. Te quedaste sin tu flor de jazmín, con tus brazos heridos y tu corazón cortado. ¿Quedarán flores en tu jardín? ¿Quedarán más flores de jazmín?

      Probablemente sí, pero ninguna como ella. Montones y montones llenan la grama de blanco y rosa, mas no hay ninguna que tenga ese brillo, ninguna que se pueda lucir junto a sus cabellos... porque ni siquiera sabes dónde están ahora sus cabellos.


      En realidad no entiendo lo que debes estar sintiendo, pero estoy seguro de que el cielo no para de llorar por una razón. Esta lluvia es la ausencia de tu flor de jazmín. El dolor de la misma tierra al sentir su cuerpo echando raíces desde donde se encuentra ahora... Ojalá crezca algo sobre ese césped que llora por las mañanas y amanece mojado por esas lágrimas de rocío... Ojalá crezca algo, y que ese algo sean unas flores de jazmín.

      "No es posible amar hasta morir, porque el amor es inmortalidad"— Emily Dickinson

jueves, 11 de octubre de 2012

La vida sin Nino

      Nino Bravo nunca me dijo cómo terminó la historia con Noelia... ¿será que la saludó? ¿la conoció? ¿Cada cuánto tiempo la veía? ¿Se desilusionó? ¿Noelia sabría que le escribió la canción? ¿Noelia existía? Lástima que no pueda preguntarle todas estas cosas.

      Mi vida es un trabajo de investigación con una metodología intrincada que ni yo mismo entiendo. Y por lo general, resulta documental, ya que no existe mucha "experimentación", aunque la frustración y el "factor maldita sea" siempre están presentes.

    Vivo en un régimen de casa por cárcel, hablando metafóricamente (como acostumbro), la posibilidad de libertad la representa el amor, pero siento que, cuando el amor toque a la puerta, lo confundiré con los testigos de Jehová... y por supuesto, no le abriré. Espero estar equivocado... y ¡espero que no sea testigo de Jehová!



      Mi vida es una novela muy mala: mucha tensión sin justificación y descripciones cósmicas y espectaculares de una insignificante miga de pan. Un soliloquio de ilusiones y desilusiones de una mente inquieta y un corazón con arritmias sentimentales. Mi vida podría estar en Venevisión... pero creo que me darían motivo para suicidarme... esta vez no sé si hablo metafóricamente.

      Si Nino Bravo estuviese por acá le preguntaría qué hacer... y quizás le haría caso. De momento seguiré escribiendo estas "cartas amarillas", tal vez algún día las leas y encuentres "mil te quiero y mil caricias".

lunes, 8 de octubre de 2012

Mis pequeñas cosas - Carta para mí

Querido yo;

      Te escribo porque sé que no consigues qué decirte para sonreír otra vez... Porque andas desanimado como un pendejo y no me parece.

      Te escribo viéndome el dedo meñique y pensando que es una herida de guerra infectada, pero eso no es lo que quiero que leas.

      Te escribo porque sé que hay pequeñas cosas que te harán sonreír otra vez... Esas pequeñas cosas que ves cada día y amas, pero no tienes idea de cuánto.

      Te escribo por el mismo amor, tu eterna inspiración para vivir... de hecho esta mañana soñaste con “tu Noelia” y no querías despertarte.... Las personas que amas, que te hacen feliz y hacen que cada día tenga una inesperada alegría escondida entre sus horas, un abrazo entre sus minutos y una palabra entre sus segundos.

      Te escribo por la libertad, alejada de derechas e izquierdas... la “Beatriz” de este “Dante”, la “Julieta” de este “Romeo”... Libres hasta la muerte ¿Libres de verdad? “Somos esclavos de nuestra propia libertad”, bueno, creo que eres libre de escoger tus grilletes.

      Te escribo por tu ambición y tu egoísmo, tus fuerzas naturales. Las ganas de llegar a donde te dé la gana... si es que te da la gana. El poder de tu ego ¿quién dijo esa mariquera de que el egoísmo es vil? El altruismo es la más bella demostración de egoísmo... Hasta a Dios le gusta que le demos gracias por salvarnos de nuestros pecados. El egoísmo es tu luz... El egocentrismo ya es otro asunto. Si te estás escribiendo a ti mismo, debes estar claro de que te amas... Que jode.

      Te escribo porque me dio la gana de escribirte, porque quiero que recuerdes que con esas pequeñas (algunas medianas) cosas te basta, porque la “autoayuda” de Paulo Coelho lo “autoayuda” a él y no a ti... Porque te pongas a escuchar canciones de Burt Bacharach, de Dean Martin o de Louis Armstrong.



      Te escribo, pero me basta con que me respondas con una sonrisa.

      Te quiere, tú mismo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Híbrido elemental

    Para Neyda Urbáez; una híbrida elemental o un sexto elemento:

   Tus ojos son de agua, pero en su centro veo un fuego encendido; como si se tratase de un volcán marino que está a punto de estallar; tu piel es tierra que muy probablemente nació de alguna de las erupciones de tus ojos, lágrimas de mar y lava; y tus cabellos, que bailan con la brisa sobre lo más alto de tu cabeza y descienden por tus hombros, son de aire: aire que baja como cascadas y en ocasiones se vuelven preciosos rulos huracanados. 

   Eres un híbrido elemental al que han decidido llamar humano, un animal que no quiere que lo llamen animal, una bestia que en pleno uso de su consciencia desprecia que le digan bestia. Eres un híbrido elemental que tiene las facciones de un humano, pero que simplemente no puede ser llamado "humano" porque tienes algo más que muchos otros de tu especie, algo tan elemental que trasciende a los mismos elementos: la naturaleza humana, el alma libre, tu misma vida. 



   Eres un híbrido elemental que no tiene problema con que le digan animal, porque tienes en ti, la sangre del planeta que también es de los tuyos. Sus océanos son ojos con volcanes en sus profundidades, su tierra es su piel que fue formada por las erupciones de lágrimas de sangre en llamas, la brisa gira eternamente en el espacio como cabellos que intentan ser peinados pero resultan indomables y más que todo esto, te tiene a ti, híbrido elemental: la fuerza y debilidad de sus andares, la vida que da vida.

   Eres un mundo, híbrido elemental y una eterna fuente de arte. Sonríe... pero si tienes que llorar, recuerda que tus lágrimas también son capaces de crear.

"Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y está en el mar"— Khalil Gibran.

jueves, 20 de septiembre de 2012

El Primer Paso - Confesiones de un hombre con corazón de quinceañera

No me creerían si les digo que no he besado nunca a nadie, que soy más virgen que el aceite de oliva, que nunca me he atrevido a decirle directamente a alguien que me gusta. No me creerían que soy un hombre con el corazón de una quinceañera. Un hombre que vive el amor, sueña con el amor, le escribe al amor, pero le tiene un miedo que no puede describir. 

Es miedo al fracaso, miedo al "no"... ¿o es miedo al éxito? ¿miedo al "sí"? Leí una vez en un cartel  en el consultorio de un excelente médico que admiro (entre tantas cosas, por su filosofía holística) que decía: "¿Qué es más dañino?: ¿El éxito, o el fracaso?". Y es esa preguntica la que no logro responder.  ¿A qué le tengo miedo? 

No me atrevo a acercarme a decirle "hola". Ni el primer paso... La vaina tiene que ser asistida. Todos los pasos que doy en este asunto son pa'trás o "de cangrejo"... pero es que ¿qué pensará de mí? 

Si leyese esto, lo más probable sería que piense que soy un huevón. Ya el mundo me ha dicho "huevón"... y le doy la razón no sabiendo cómo responderle.



Hablo de una joven que me gusta, pero que no conozco... Una Noelia que no se llama Noelia, pues.

Solo me he enamorado dos veces: una de ellas se fue muy lejos y ahora menos le diré algo... y la otra: 

Tengo ganas de pararme frente a ella y decirle de una vez que me gusta, que me encanta su cabello, que me encantan sus ojos, que casi todo lo que he escrito, lo he escrito por ella, pero no puedo, y no es solo por mi indecisión, hay otra cosa, pero no les cuento.

No me creerían que soy un hombre con el corazón de una quinceañera... y de paso, no cualquier quinceañera...  ¡una quinceañera pajua! ¡Y no llega el tiempo de vals!

domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Dónde están mis sueños?

Para Isabel Perdomo, soñadora y «pierdesueños» como yo: 

Hay veces que despierto y creo que alguien se está robando mis sueños. Los peces del río nadan constantemente entre las corrientes, con ellas y en contra de ellas... cada quien decide dónde está la represa, cada quien decide hasta dónde llegan los peces, pero siento que hay un pescador ilegal. Un pescador que no logro identificar. Me levanto y no logro recordar por dónde paseé, no tengo idea de qué rayos hice en mis viajes nocturnos, pues al fin, y al cabo, todos somos sonámbulos... de distintos tipos, pero caminantes de las infinitas veredas de la mente. 



Esta noche logré ver la cara del pescador, por un momento creí que no tenía rostro, pero miré hacia el agua y observé mi reflejo dos veces... Hay veces que despierto y sé que alguien se está robando mis sueños... lo que quiero saber es dónde los estoy poniendo.

Frase descontextualizada: "La sociedad perdona a veces al criminal, pero nunca perdona al soñador". — Oscar Wilde.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Crónica de un desempleado desequilibrado — Parte I: El autobús mágico.

—Cinco y cuarenta y cinco minutos de la mañana en toda la ciudad capitalina, hoy nos espera un brillante y agradable sol a las puertas de nuestras casas.

   Era un día como cualquier otro, llovió peor que el día anterior y los que dan el clima se equivocaron como siempre --A veces me pregunto: ¿Para qué coño dicen que va a haber un brillante sol si no están seguros ni siquiera de cómo rayos es que se ponen las siglas del instituto ese?  Todavía sigo esperando que nieve en esta ciudad.--  Estaba en búsqueda de algo que no se sabe si se puede encontrar, algo intangible y que necesita de compromiso, dedicación y pasión. Sí, adivinaron, estaba buscando empleo.

   Primero, amaneció (como cualquier otro día). No sé si me habré levantado con el pie izquierdo o alguna de esas supersticiones de abuelas que lamentablemente se van heredando -- uno, de los abuelos, aprende dos cosas súper importantes: a ser alcahueta y a usar la edad como un arma en dondequiera que se pueda conseguir ventaja de su condición. Pero por encima de esto se aprende a ser supersticioso-- El caso es que me levanté y encendí la radio. Un hombre cuya voz definitivamente no fue hecha para ser escuchada dijo:

—Cinco y cuarenta y cinco minutos de la mañana en toda la ciudad capitalina, hoy nos espera un brillante y agradable sol a las puertas de nuestras casas.

—¿Y en las ventanas? —pregunté esperando respuestas del aparato.

—Y en las ventanas también, por supuesto —respondió (?).

    Comí mi lujoso desayuno: Arepas añejas con queso de año y un vasito de ron... Añejo, por supuesto. -- Esos son los lujos del desempleado, dejas toda sifrinería atrás y te unes al 70% del país... Digo yo, para que suene impactante. No sé cuál es exactamente el porcentaje de desempleados, pero con tanta lluvia e inundación, digamos que hay muchos peces en el mar-- Tomé mi maletín donde cargo todo lo importante a la hora de buscar trabajo: el curriculum vitae, la cédula de identidad, pruebas falsas de que no firmé y un carnet del partido de gobierno (si uno va a saltar la talanquera es mejor ir pa' donde están los reales). Salí a montarme en mi carrito... El Encava de "Yolvi, el chiquiluqui travieso" y escuché el programa de radio que se acostumbra a escuchar en los autobuses.

—¡Buenos días, Cool Chola! —dijeron los presentes (excepto yo) al mismo tiempo que iniciaba el programa.

    No es que odie el programa, pero simplemente no me identifico con él. Nada en contra del locutor ni de sus expresiones. No pretendo generar un conflicto cultural con el conductor... y mucho menos con el país. Ahorita lo que quiero es un empleo.

—¿Adónde va usté, joven? — preguntó una señora.

    No sabía si era conmigo o no, así que decidí hacer lo más sensato: la ignoré.

—¡Mijo, responda! ¡Es con usté'!
—Disculpe, doña. No sabía que era conmigo.
—¿Doña? —cuestionó enfurecida— ¡Doña será su abuela!
—De hecho, sí.
—¿Va a responder o no?
—Claro, doñ-- señora, disculpe —respiré tratando de calmarme. —. Me dirijo hacia el centro. Estoy buscando un empleo.
—Ah, un joven trabajador.
—Bueno, en busca de.
—¿En busca de qué?
—¡De trabajo, pues! ¿No le acabo de decir?
—Pero, entonces hable completo, mijo. Y respéteme que yo soy una señora mayor.
—¡Una doña es lo que es! —le grité sin contemplación— ¡La parada!
—¿Qué? —exclamó el conductor.
—¡La parada!
—No entiendo, ciudadano.
—¡La parada!— más fuerte.

—Ah, así sí.

    ¿Quién creería que tendría que usar las normas de cortesía en un autobús?

—Muchas gracias —dije entregando el dinero del pasaje.
—¡Epa, aquí faltan dos!
—¿Dos qué? ¿No vale tres el pasaje?
—No, ciudadano. En este municipio se pagan cinco.
—¿A quién se le ocurrió esa mariquera de que sea por municipio?
—¡Apúrese, desgraciado!— gritó la gente que tenía detrás (seguramente, entre ellos la doña).
—Tome su mierda, pues— dije y le lancé un billete de 10— A ver si así se consigue un trabajo de verdad.

   ¿Ustedes creen que me pasé? El otro día en el metro empujé a un señor que se iba a meter al vagón cuando se estaban cerrando las puertas y aunque no sepa leer los labios, sé que me mentó hasta a Eva. ¿Debería tener un psicólogo? Necesito un trabajo, capaz así mantengo la mente despejada...

domingo, 9 de septiembre de 2012

Prosa a la literatura

Para Camila Lessire y Farah Mora, amantes del escribir, de lo escrito y de lo que aún no se ha escrito:

De un ave, salió una pluma y de una pluma salió la literatura. Podría pensar, entonces, que la literatura es hija de las aves y por eso tiene la capacidad de volar y hacer volar. En sus alas puedo pasear por donde mi mente o mi corazón entiendan que han de andar. Cisne, fénix, halcón, águila y tal vez, flamenco o ruiseñor. La literatura es un pájaro que vuela al nacer y que sin importar su tamaño, puede surcar los cielos con quien se monte en su lomo. 
Tan poderosa es la literatura que sus límites trascienden a un simple libro o un papel. Es una voz que parte del sentir, que existe sobre una impresión que a veces ni siquiera sale de los pensamientos. Una voz que no siempre es voz. Un sabor que puede ser insípido. Un aroma tan intenso y tan potente que en ocasiones, no se puede captar. Así es la literatura... o así siento yo que es la literatura.

"No es el lenguaje el que traduce lo que está fuera de nosotros, sino lo que está fuera de nosotros lo que traduce al discurso". — Sexto Empírico.

jueves, 30 de agosto de 2012

El incomprensible incomprendido

    “Nadie me entiende” diría cualquiera y estoy seguro que no se equivocaría al aseverar esta tan utilizada afirmación. A mí tampoco me entienden ¿Y qué? No me ando luciendo de mi incomprensibilidad; creo que no es algo para alardear. Cuando todos tienen lo mismo, nadie resalta y todos son la misma mierda... Por supuesto que no es así, ya que lo más parecido que tenemos todos es que somos diferentes y no nos merecemos todo lo que creemos que nos merecemos.

     A veces me pongo a pensar, ¿Con qué bases uno empieza a afirmar lo que acabo de decir? ¿Lógica? ¿Experiencia?¿O simplemente uno comienza a gritar desde la cabeza lo primero que salga? “A mí nadie me entiende”... Ni yo mismo me entiendo. Cuando uno es un incomprendido, tiende a ser incomprensible... ¿o viceversa? Cuando me entienda, les digo... Y les sugiero que no se queden esperando.

     “Agradecemos su comprensión".

viernes, 10 de agosto de 2012

Secretos de Estado - Un encuentro entre Darth Vader y Mickey Mouse

— Maestro Vader, ¿qué hora es?— preguntó uno de los soldados de asalto.
— *sonido del respirador* Cuatro de la tarde *sonido del respirador*.
— Gracias, maestro.

     ¿Cómo deciden qué hora es en la Estrella de la Muerte? ¿Se rigen por el horario de algún otro lugar? ¿La Estrella de la Muerte tiene algún ciclo de rotación? Estas y otras preguntas son las que se hace cualquier pendejo en busca de establecer conclusiones interesantes de un tema que a simple vista puede parecer banal; pero desde el momento en que Vader se encontró con Mickey Mouse, las cosas ya no son lo que parecen.

    Puede que sea una galaxia muy, muy lejana, hace muchísimos años, pero todos sabemos que Mickey Mouse no envejece, ¿y quién dice que Mickey nació cuando a Walt se le ocurrió dibujarlo?, además, para los dibujos animados no hay limitaciones de espacio tiempo, eso es para los simples mortales... como Vader.

      Y así, de un momento para otro, apareció Mickey Mouse en la oficina (porque obviamente tiene una oficina) de Anakin Skywalker.



— *sonido del respirador* ¿Quién eres tú? *sonido del respirador*.
— Soy tu peor pesadilla, ja-já — dijo Mickey.
— *sonido del respirador* Creí que solo existías en mis más terribles sueños, *sonido del respirador*. *sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador**sonido del respirador*.... *sonido del respirador*.
—No.

    En ese momento entró en la sala, un soldado de asalto quien reconoció de inmediato a nuestro "amigo" roedor.

— ¡Maestro Vader! E-e-e-e-es MICKEY MOUSE!
— *sonido del respirador* ¿Mickey Mouse? *sonido del respirador* Yo creí que era un testigo de Jehová *sonido del respirador*. Pásame los lentes— es de conocimiento popular que Darth Vader usa lentes—*sonido del respirador*.

    Una vez Anakin se colocó sus lentes, pudo ver que se trataba realmente del ratón más conocido de la televisión... no, Topo Gigio no es el más reconocido... y el Ratón Pérez no tiene forma física definida,  y de paso se le confunde, en muchas ocasiones, con una supuesta hada de los dientes.

— ¿Así que tú *sonido del respirador* eres Mickey Mouse?
— Sí, y he venido a declararte la guerra, Vader.
— *sonido del respirador* Soldado de Asalto #352, *sonido del respirador* ¿tenemos espacio en la agenda para otra guerra? *sonido del respirador*.
— No, señor... Ya estamos ocupados con la guerra contra los rebeldes y la batalla contra Gilberto Correa— dijo el soldado.
— *sonido del respirador* Ese Gilberto Correa *sonido del respirador*.
— Calma, maestro, *sonido del respirador* — replicó el soldado.
— *sonido del respirador*¿*sonido del respirador*? ¿Te estás burlando de mí? *sonido del respirador*.
— No, no, maestro... Es que tengo un pr-fjkkh

   En ese momento, Vader comenzó a estrangular al soldado y a los cinco segundos se desplomó en el piso.

— Oigan, no se supone que esta historia habla de cómo se encontraron Mickey Mouse y Darth Vader— dijo el roedor desesperado.
— *sonido del respirador* Tienes razón, Mickey *sonido del respirador*— dijo Vader—, disculpa mi falta de respeto *sonido del respirador*.
— Oh, tranquilo, Vader. ¿No quieres que tomemos un poco de café?
— *sonido del respirador* Oh, sí, por supuesto. Nunca he probado café animado *sonido del respirador*.
— Es café colombiano animado, ja-já .
— *sonido del respirador* ¿Colombiano? *sonido del respirador*.
— Secreto de Estado, Vader.

    Las palabras de Mickey Mouse dejaron atónito a Anakin, quien bebía su taza de café, mientras cavilaba sobre el origen de un café colombiano en las tierras de Disney.

— Bueno, Vader... No me importa que no tengas espacio en tu agenda para una batalla contra mí — establecía Mickey con decisión—pero, ¿cómo tienen agenda?, ¿cómo saben qué día es?, ¿se rigen por el calendario de algún otro lugar?, ¿la Estrella de la Muerte tiene algún ciclo de translación?
—*sonido del respirador* Secreto de Estado *sonido del respirador*.

Mickey Mouse tomó su café y yéndose por donde vino acabó la conversación de manera corta, precisa y contundente.

—Eso pensé.

lunes, 6 de agosto de 2012

No-Noelia

Camino por el parque y siento la urgencia de mirar al radiante sol, pero es tan ardiente y magnífico que mis ojos humanos no son capaces de admirarle por más que unos escasos segundos. La luna me consuela cuando el sol se cansa de hacer su cotidiana parábola sobre el cielo, pero nada me causa sonreír más que la luz del astro. Me gustaría poder verle cuanto se me antoje y poder entenderle a través de una simple observación, sin tener que usar ninguna especie de lente, ninguna fotografía... solo verle y sentir que me ve también.

El canto de las aves es tan particular, tan distinto, tan indiferente de los fundamentos de la música, que me hace creer que no existe algo a lo que se le pueda llamar "fundamento de la música", así como quizás tampoco los haya para el arte, cuya definición es tan ambigua que se vuelve tediosa para los que andamos por las sendas de este parque. Me encantaría poder oírlas cantar siempre, y que cuando la tristeza cause un lamentable silencio en sus melodías, pueda hacerles reír de nuevo para que el hermoso sonido de su voz haga que no pueda borrar esta inevitable sonrisa de mi rostro.

Esta sonrisa que me genera una señorita que por ahora parece inalcanzable como el sol, cuya voz se escucha distante como el canto de las aves desde mi cuarto, pero que no me deja de hacer sonreír en cada momento que la pienso. Una desconocida que me encanta... aunque solo sé que no se llama Noelia.

miércoles, 11 de julio de 2012

No poder amar



A veces quisiera no poder amar,
para ser otro player, 
de esta cruel realidad.

A veces quisiera no poder amar,
para que no me interese,
si todo lo que hago te va a gustar.

Tal vez sea porque siento,
que lo único que puedo hacer,
no te miento,
es complicarte, lo sé.

A veces quisiera no poder amar,
para simplemente no quererte,
y ser un alma en libertad.

A veces quisiera no poder amar,
para tener lo que me plazca,
sin nada más que dar.

Tal vez sea porque no entiendo,
ni lo que pienso,
porque no sé qué quiero,
no sé.

A veces quisiera no poder amar,
y que te olvides de estos poemas imbéciles
que escribo al azar.

Quisiera no poder amar,
pero tan solo tu existencia,
me da ganas de callar...

Me da ganas de callar,
y por siempre, siempre, 
amar.

domingo, 17 de junio de 2012

El cielo se puede esperar

    Plumas negras iban cayendo sobre la cabeza de Virginia. Los cuervos miraban, muertos de inanición, el cadáver empotrado y dentro de ese baúl que solo a las oscuras aves les interesaba abrir para disfrutar de una agradable cena; por más despreciable que fuese el invitado de honor.

      Las auras de colores fríos estaban paradas al fondo sollozando por la nueva ausencia que generaba la muerte de Rubén. Las de blanco tenían rostros pálidos y atónitos con los que sucedía, permanecían en silencio; ni una palabra podía salir de sus bocas. Solo había una aura de color cálido, y no cualquier color, era naranja: Virginia estaba feliz.

—¿Estás sonriendo— le preguntaba— ¿De verdad estás sonriendo?

     La cinta roja que sostenía y la mano de su hermana, sujeta a la suya, harían pensar a cualquiera que no les importaba que falleciese un ser humano; pero no era la muerte de un hombre, sino la defunción de una represión, del abuso, de una supuesta perfección; el entendimiento de la belleza de la perfecta imperfección y el nacimiento de la alegría, la verdadera alegría.

   ...  Y los muertos aquí, lo pasamos muy bien, entre flores de colores... y los vivos también. 


Este martes 26 de junio, a las 8:00 p.m. en el Teatro Urban Cuplé del CCCT; "El arte de sonreír": https://www.facebook.com/events/471128259570208/

martes, 22 de mayo de 2012

Un verdadero guerrero


Un verdadero guerrero, 
no se rinde después de perder un duelo, 
aunque haya sido golpeado primero. 

Un verdadero guerrero,
lucha con una fuerte determinación, 
sin temor al error, 
pero siempre en busca de la perfección.

Un verdadero guerrero,
no duda, ni vacila, 
hace de la verdad, 
la piedra que su espada afila.

Por eso, Pelida Aquiles, 
un verdadero guerrero, 
no sucumbe ante una flecha en el talón, 
porque una cortada, 
no le quita la inmortalidad,
a quien pelea desde el corazón.

Un verdadero guerrero, 
necesita de la palabra,
y la usa para luchar con el alma. 

Un verdadero guerrero, 
aprende de cada derrota y jamás,
jamás olvida que el amor, 
es su más potente arma.

jueves, 3 de mayo de 2012

Mar Negro - Las Aguas y tu Cabello

      El agua, como uno de los cuatro elementos, es en esencia vida, calma, paz y belleza. De agua estamos rodeados, de agua estamos formados. El agua nos mantiene vivos y es justa y necesaria. Ríos, lagos, mares y océanos hacen de nuestro planeta un lugar que parece más azul de lo que realmente es; Peter Gabriel cantaría en "The Cinema Show", aunque bajo un contexto que para nada tiene que ver con lo que quiero decir "but there is in fact more earth than sea".


   —Mencione 7 mares de Europa. Tiene 10 segundos.  


    De los mares de Europa, el color oscuro de las profundidades de esta preciosa obra de la naturaleza es el que más se parece a tu черные волосы (chernye volosy). Las corrientes de este mar se levantan y crean majestuosas olas sobre las que me gustaría navegar. Así estén congeladas con trenzas de nieve que amarran tus rizos, o en un eterno ir y venir al placer de la luna y el viento... que también habitan en ti; en tus ojos y en tu voz.


 —¿10 segundos? Pues, el Rojo, el Mediterráneo,  Báltico, Egeo, Cantábrico, Adriático... y el precioso mar Negro.

   Me imagino siendo un pez; nadando por tus cabellos, desenredando remolinos y perdiéndome en el caudal de cada uno de esos ríos que penden de tu cabeza y que terminan en esas hermosas cascadas negras. Quisiera bajar por ellos y bañarme en la vida, la calma, la paz y la belleza. De agua estamos rodeados, de agua estamos formados. El agua nos mantiene vivos y es justa y necesaria. El agua, como uno de los cuatro elementos, es en esencia tu pelo.


viernes, 20 de abril de 2012

El color de tu aura — La refracción del amor

    Más allá del cuerpo se cree que está el aura, la esencia de la personalidad, a veces pequeña e invisible y otras tan grande que parece infinita. Así es la tuya, vasta y envolvente. No me dejas escapar de esas emociones que despiertas en mi aura, que creo que grita y baila alrededor del núcleo de la tuya. No es que quiera escapar; ¡para nada! Quiero estar allí siempre y más aún, que tú estés aquí...

   — Si tuvieses que escoger un color del arco iris, ¿cuál sería?

    Si tuviese que escoger un color del arco iris...

   ... Tu aura es alegre como el naranja, calmada como el azul, gentil como el verde, majestuosa como el violeta, brillante como el amarillo, apasionada como el rojo y misteriosa como el índigo... en palabras más simples, tu aura es blanca, tu aura es la luz, la pura luz, la luz que alumbra al aura mía.... Tan increíble es que me hace escribir toda esta cursilería, bañada en los colores del arco iris que refracta la luz de tu aura en mis ojos, sin ningún pesar y sin que me quede más que decir... No, no creo que basten las palabras bellas en el castellano para describir este sentimiento al que nos resumimos a menudo a llamar amor.


   Eres todo lo que me encanta y aún no lo sabes... y quizás yo tampoco.

domingo, 1 de abril de 2012

Nada que hacer - Reflexiones Sin Internet

   Estoy seguro de que ésta debe ser esa clase de historias que le han afectado por lo menos a cuatro personas que conoces… Y si me conoces a mí, quizás somos cinco.

   Todo comenzó por donde más duele… Me quitaron el internet. Es el regreso del oscurantismo. Rezo por la toma de Constanti- de CANTV… pero, eso ya lo tomaron… ¿ah sí? Con razón es que funciona así. Desde que le pusieron ese slogan de “Mueve la fibra nacional” han causado una terrible indigestión, llegando a volverse un “estreñimiento nacional”…  Las bases para esta afirmación las tendría en testimonios de amigos, compañeros y conocidos, pero debido a la falta de internet, #GrasiaCantebé, se vuelve un “runrún”… tendré que decirle a Nelson Bocaranda… seguro a él sí le creen (En verdad se dañó el módem, pero echarle la culpa a CANTV tiene más gracia… además, ese módem es de CANTV).

CANTV, mueve la fibra nacional, te quita, te pone, te sube, te baja y a veces te lo da.

   Y como dirían en los infomerciales: ¡y hay más!… se llevaron el agua… Tan solo pensar en todo el trajín que hay que pasar para ir al baño, se le van a uno las ganas de cubrir las necesidades de usar el inodoro (sin contar el estreñimiento causado por CANTV), que por cierto, se puede volver bastante odoro cuando “se va” el agua. De paso, otro maratón para lavarse las manos. Y agradezco realmente que no tenga que salir para algún lado, porque si me tuviese que bañar tendría que aplicar Misión Totuma.

   Lo que falta es que se vaya la luz, el teléfono, se encienda el televisor sin necesidad de energía eléctrica, aparezca la imagen del presidente encadenado, en cadena nacional hablando, no encadenado (eso todavía no), a un volumen no-ignorable y sin posibilidad de apagarlo o ponerle mute. Luego aparecerían monstruos menos importantes como Alien, Depredador, Pennywise (el payaso de Stephen King (aclaro, el payaso que creó Stephen King para “It”)), Freddy Krueger (y Bernal) y Jason. Debería escapar, ¿no? En ese momento, recuerdo donde vivo, las condiciones en las que vivo y por ende que huir es una vaina bien jodida, pero ya la considero una opción sin necesidad de que se vaya la luz, el teléfono y sobre todo que se encadene Chávez sin electricidad.

Desde que ella se fue ya no me queda nada, nada que ver ¡Nada, nada!

   ¿Será que todo esto es algún plan especial de ayuno energético de semana santa? Si es así, lo están haciendo mal.

   Por medio de la presente, envío un mensaje a los “responsables” de cubrir las necesidades básicas para que arreglen este asunto… supongo que luego de mencionar a Chávez de ese modo, mi carta podría ser ignorada, pero miren más arriba… dice “Bocaranda” y un comentario irónico. No le hagan caso a esas pequeñas menudencias de quien suscribe, solo quiero que arreglen mi problema con la sustancia de consumo básico para el ser humano… el internet. Ya vamos por 62 horas apróximadamente y no voy pendiente de llegar a las 127 y tener que amputar. ¿A quién engaño? Estoy acostumbrado a que me rechacen las cartas con peticiones (Léase “Un Ida y Vuelta, por favor”. Sí, esa cartica la rechazaron).

   En fin, como dice MasterCard, estar escribiendo para mi blog sin tener internet… no tiene precio.

lunes, 19 de marzo de 2012

El tiempo y tu rostro — Una disertación desordenada con respecto a la belleza y el acontecer.

   ... Y ahí estás tú, sentada, viendo los árboles soltar sus hojas y llenando el pasto de eso que los niños pisan con tanto gusto solo para escuchar el crujido de la hojarasca, semejante al de los huesos cuando vuelven a su posición predilecta en la organización común del organismo de gran parte de los vertebrados. Pisando retazos de la muerte de una etapa del árbol, como la piel que soltamos y vemos flotar cada mañana en ese rayo de sol que entra oblicuamente a la habitación y del que nos queremos ocultar para permanecer en la comodidad de nuestros lechos que nos acariciaron toda la noche, así hayamos soñado solos o acompañados.

   Hasta los árboles notan como el tiempo pasa y deja cosas atrás. Ellos mismos son los primeros en darse cuenta de los hechos y se encargan de avisar a los demás.

—Otro verano que se fue.
—Así es, otro otoño que llega a desnudar nuestras ramas, que bañará con el blanco de la luna, helado y convertido en esa masa que acaba por ser implacable.
—Supongo que te refieres a la nieve, Cedro.
—No, hablaba de el blanco de la luna, helado y convert...
—Sí, la nieve — dijo Roble interrumpiendo.

  Pero, lo que más me encanta del cambio es esa imprecisión en las predicciones que ocurre por las mismas modificaciones que aún no hemos podido, y tardaremos en explicar del transcurso del tiempo.


 La noche hace que todo se esconda de nuestra capacidad visual en la penumbra, pero cada vez que la luna llena baña el cielo con su luz, sé que su lado oscuro está en el medio de tus ojos, en el centro de ese círculo de chocolate que resulta un magnífico postre para la visión. Son tus ojos de cacao los que hacen que en realidad no me pueda concentrar, los que hacen que me pierda en la pintura del cosmos que retrata tu rostro. Si no fuera por la luna creciente que aparece entre tus labios cuando sonríes, viviría atrapado con Pink Floyd en el “Dark Side of the Moon”. Qué dilema genera tu cara. Una belleza que me hace cuestionar cuál es el punto más llamativo de la estética astronómica de las metáforas artísticas de la naturaleza de tu existencia… Un dilema que me hace cuestionar si lo anterior en realidad tuvo sentido, pero creo que no me importa.

lunes, 12 de marzo de 2012

Un Ida y Vuelta, por favor - El relato de los hechos del #MaratónDeLajú

   La mañana aún era joven cuando la clase de Historia de la Comunicación había terminado. Debía irme pronto a buscar la firma y el sello en el sagrado documento si quería conseguir ese cambio de materia. Es terrible ver clases los viernes en la noche, sobre todo si ya tienes algo que hacer TODOS los viernes en la noche.

   Por el momento discutir con mis compañeros y hacer gracia de los nuevos (disculpen los nuevos... pero solo si leen esto) parecía más agradable que salir corriendo al metro a las nueve de la mañana. Fue Armando quien me dijo que debía apresurarme si quería lograr mi cometido. Hubiese preferido tener un compañero de viaje en mi maratón, pero hay veces que se deben hacer las cosas solo.

   Salí disparado a zona rental, en busca de mi objetivo; para ello debía continuar en la línea 4 - línea 2 hasta llegar a Artigas, la estación donde giran Los Molinos, donde el patrón de la paz cuida las puertas de El Paraíso.

—Un Ida y Vuelta, por favor.

Cruzando el puente 9 de diciembre, encontraría el cruce hacia esa calle interminable que lleva al Colegio San Agustín.

   Al llegar a la institución, no fui alejado por mi cabello, como creí que sucedería; no sé si han cambiado las cosas por allá o es que soy bienvenido nuevamente en las tierras que me educaron, pero sin duda el paso a través del portón hizo que pudiese conseguir la firma y el sello sin ningún problema. (Gracias, Mariella Montenegro).

   Luego de obtener lo que estaba buscando tenía que volver a la Universidad. Eran las 10:40 A.M.. Debía llegar allá antes de que el Sol se alzará sobre la cumbre del cielo.

   Solo queda una hora y el metro de zona rental no llega. Gotas de sudor bajan por el dorso de mi rostro. Un señor se queja de los trenes sin nombre de su destino y yo sólo pienso en ese momento en que me encuentre frente a coordinación académica con los papeles en mano y la aceptación de mi cambio el miércoles.

   Aún no llega el metro y el hombre enojado escupe a las vías del tren con insistencia, como si eso causara alguna especie de fuerza que atrae a los vagones.

   Todavía no ha arribado y todos ven hacia el túnel esperando que se alumbre con la luz que lleva a los hombres a sus destinos. Como quisiera que fuese a la velocidad de la luz.

   Llegó el tren... Estoy viendo una de esas patéticas publicidades de los vagones; como si estas fueran a curar la terquedad y la pseudo viveza del ciudadano caraqueño. El tren abre sus puertas y se escucha la voz ininteligible del caballero que conduce el tren... supongo que es él, no como en esos trenes nuevos donde habla esa señora de aeropuerto que le quita la naturalidad y el desgano a los viajes en la línea 1.

    Ya voy por teatros... El sujeto que tenía puesta "My Immortal" en salsa ya se bajó; benditos sean el universo y el azar. En pocos minutos estaré en zona rental... No puedo esperar, aún me hace falta sacar copia a los documentos y la burocracia respectiva. No puedo creer que esté escribiendo todo esto... Ha de ser la tensión.

   Llegué a zona rental y se me ocurrió una gran idea; poner música para acompañar mi momento de prisa, tengo suerte de que mi teléfono tenga canciones de un Soundtrack; se adecua a todas las situaciones.

   Eran ya las 11:20 A.M., tardé menos de lo que imaginé. Será cuestión de esperar al consejo para que con su decisión, aprueben mi situación... Qué bien, ya parece una canción.

viernes, 2 de marzo de 2012

De frutas, creencias y gravedad


    En el cielo ocurren una cantidad de cosas tan absurdas...

—¡Isaac! ¿Qué te trae por acá?
—No se va a creer lo que me pasó.
—Ya estoy enterado, pero sabes que me gusta escuchar las versiones de las historias narradas por otras personas. Sobre todo cuando lo hacen los políticos. Siempre les gusta agregar cosas raras, jajaja. —reía —. Por eso es que Pedro no los deja pasar por esa puerta, a Mefistófeles seguro le divertirá más tener a esos mentirosos en su presencia.
—Pero ellos también son parte de la creación, ¿no?
—Bueno, yo no me encargo de las decisiones de mi creación. De vez en cuando hago unos milagritos, alguna cosa, una manzanita por ahí.
—Sí, entiendo de eso, Señor.
—Bueno, Newton, cuéntame lo que pasó.
—Vale, pero permíteme cambiar el formato de escritura del texto…

    Ajá, así mismo. Ahora soy el narrador.

—Creo que lo llaman narratario.

     Soy el narrador, Señor.

—Está bien, continúa.

      Estaba paseándome por Venezuela, con mayor exactitud por Barquisimeto en el estado Lara. Se preguntará por qué andaba yo, Isaac Newton paseando por Venezuela y por qué por Barquisimeto.

—No, de hecho yo sé por qué.

      Señor, no se aproveche de su omnisciencia.

—Tampoco es que lo sé todo. Hay cosas que no puedo ver.

    ¿Como qué?

—Bueno… el… Chuck Norris, por ejemplo.

    Tiene razón, Señor. La presencia de ese sujeto en la Tierra es el único factor que logra mantener cierta paz entre las naciones. Ese sí es un arma nuclear.

—Sigue contando, Isaac. No me hables de ese tipo. No lo soporto.

   El caso es que estaba por allá y me encontré con un guaro… Bueno, lógico que me encuentre con un guaro. Estaba en Lara, por lo menos uno hay.

—…. — parpadeó repetidas veces sin emitir un solo sonido ni hacer gesto alguno.

   Sí, sigo contando. Él estaba sentado bajo la sombra de un árbol leyendo un libro de uno de esos teóricos de ahora, de esos que se empeñan en teorías raras porque no te conocen.

—Bueno, pero dejad que ellos vengan a mí, pa’ que sean serios.

    ¿Y esa expresión, Señor?

—Algo que se me contagió de los venezolanos. Y el que dices es Stephen Hawking.

  ¿Stephen Hawking? ¿No es Stephen King?

—No, ese no. Ese es un agradable escritor.

   Ajá, el hombre estaba leyendo un libro de ese caballero bajo una de las plantas que fueron creadas por usted, el árbol de mango.

—De hecho, la mata de mango es una creación diabólica.

   ¿Ah sí?

—Sí, fíjate que el mango es una de las frutas que tiene la semilla más grande.

   Entonces el mamón y el durazno también son diabólicos.

—Sobre todo el mamón.

   Señor, ese diablo es un pervertido.

—¡Ja! Y eso que no has oído de lo que pasó con Judas el mes pasado.

   ¿Qué pasó?

—No, te cuento cuando termines.

    Claro… Me aclaro la garganta… uhhdhskfjhkjhfd…. Disculpe, produzco mucha mucosa.

—Sí, ya sé, Isaac.

    Cayó uno de los frutos diabólicos… ahora que lo sé voy a apr…

—¡NO DES TANTAS VUELTAS, ISAAC! ¡TERMINA DE CONTAR!

    Y le pegó en la cabeza y fue cuando el guaro dijo:

     “Verga, como a Newton.”

   Su cabeza sufrió una fuerte contusión y terminó rendido en el llano. Había sufrido lo que yo llamo una herida de… Gravedad.

—Como Cuentacuentos te mueres de hambre, Isaac.

   Agradezco que ya no necesite comer, Señor.

—La verdad no fue como cuentas, Newton.

  ¿Ah no?

—Espera. Te quito ese rango de narratario. No me gusta.
—Disculpe, Señor.
—Deja de llamarme Señor, llámame por mi nombre.
—Está bien, Evaristo.
—No no, jeje… El segundo nombre.
—¿Eustoquio?
—¡José, animal!
—¿José Animal?
—Isaac, harás que desate mi ira sobre el pueblo de Palestina.
—¿Palestina?
—Ah, perdona. Es la costumbre del Antiguo Testamento. Ya yo no soy tan malo, antes era un poco volátil.
—Sí, leí de eso.
—Deberías leer mi versión. Cuando llegue Stephen King haré que la reescriba él.
—¿Stephen King vendrá al cielo?
—Oh, por supuesto. No puedo dejar que se lo lleve el diablo. Ya tiene a Caldera y a Michael Jackson.
—¿Caldera?
—Creí que preguntarías por Michael Jackson.
—Claro, supongo que algún error en recepción, pero ¿Caldera?
—¡ISAAC! Harás que te hiera de… gravedad.

  Ambos rieron y siguieron burlándose de los filósofos de la actualidad.

  En realidad, donde ocurren las cosas absurdas es en la Tierra. Dios y Newton son como tú y yo… tú omnisciente y yo muerto.  Aunque mejor nos quedamos con Descartes. A dudar se ha dicho, porque “la duda es la base del conocimiento”, no lo duden… no, no, dúdenlo.